Política de precios: diferenciarnos a través del precio, una ventaja poco sostenible

De unos años a esta parte se ha  puesto muy de moda el segmento denominado “Low cost”, un segmento que se ha extendido a todo tipo de ámbitos y sectores, y que a la vez que entraña grandes ventajas, también entraña grandes riesgos, riesgos que entraña incluso para la propia subsistencia empresarial para las empresas que decidan basarse únicamente en este concepto para establecer su política de precios. y es que como se ha dicho y se verá basar la política de precios solo en este factor puede resultar sumamente arriesgado. Veámoslo. Primero de todo cabe decir, que en general nada tiene que ver el concepto de bajo coste en su concepción original, con el que hoy se nos ofrece en multitud de productos y servicios. Así, mientras la loable concepción inicial de ofrecer el producto o servicio X al menor coste posible, con las mayores prestaciones y calidad posible (con una clara política de precios basada en su raíz en la contención de los costes como piedra angular de un ahorro que permita esa política de precios basada en precios bajos), en muchos casos se ha convertido simplemente en ofrecer el producto o servicio al menor coste posible, y eso no es “Low cost”, eso es simplemente ofrecer un producto barato, un producto de gama baja, de los que ha habido toda la vida. Así, si bien para algunos ámbitos o estrategias (de política de precios) determinadas puede ser interesante utilizar el concepto tradicional con el que se creo el “Low cost”, y para otros puede ser interesante simplemente ser los más baratos sin importar la calidad (pues tendrán su segmento de mercado), no para todos es así, pues no todo el mundo, no todos los segmentos de mercado buscan lo más barato, ni siempre miran únicamente (ni principalmente) el precio, y ese es otro modo de competir. Y es que como digo siempre, competir en el precio por competir en todo caso nos podría aportar una teórica ventaja competitiva, sí, pero siempre en el corto plazo, pues pronto y siempre vendrá alguien que lo hará más barato que nosotros. Al contrario, si nos diferenciamos en base a otros parámetros, esa ventaja competitiva no tan solo puede resultar de largo alcance si no que se puede tornar en algo insuperable. Y es que si bien es cierto que siempre vendrá alguien dispuesto a hacerlo más barato que nosotros, nunca podrá venir nadie que lo haga como nosotros. Y este “como nosotros”, solo nosotros sabemos donde lo podemos enfatizar, solo nosotros conocemos nuestras fortalezas, nuestras capacidades y puntos fuertes. Un servicio personalizado y distinguido, unas formas únicas, o una calidad o una función particular, son simplemente algunos puntos donde podemos poner el acento para ser realmente competitivos, para ser realmente nosotros.

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