Despedir, sancionar y advertir en la forma y fondo adecuados

Son muchas las empresas en las que en su seno cuentan con trabajadores que incumplen reiteradamente las normativas, que tienen una mala conducta o simplemente que actúan con mala fe. Y son muchas las empresas que llegado el caso proceden al despido de dicho empleado y luego se encuentran con problemas ante la justicia, problemas que probablemente podría haber podido evitar. Veámoslo. Uno de los errores más comunes que cometen las empresas es no poner especial cuidado en todos los pasos y procedimientos a dar ante los incumplimientos de sus empleados, o bien ante la necesidad de protegerse previamente para en caso de conflicto tener donde agarrarse. Y es que en muchas ocasiones el problema está más en la dificultad de poder actuar sin que al empleado incumplidor le queden resquicios legales donde poder rebuscar, que en la evidencia del incumplimiento en sí misma. Vivimos en un modelo de legalidad garantista, eso es así en todo el ordenamiento jurídico español, pero eso es especialmente relevante en los temas de índole laboral. Y eso obliga a actuar con suma profesionalidad, cautela y eficiencia para que no queden resquicios donde el trabajador que pretendamos despedir, advertir o sancionar encuentre subterfugios donde agarrarse. Es lógico y legítimo el modelo garantista que se ha mencionado, pues aunque a veces pueda resultar (al modo de entender de quien firma este artículo) excesivo y demasiado favorable al trabajador, también es cierto que se requiere que existan unas determinadas garantías. Ahora bien, una cosa son garantías y otra excesiva protección. Por todo ello si como empresarios queremos actuar ante un trabajador que nos incumple deberemos actuar con la ley en mano, con todos los recursos que esta ponga a nuestro alcance y sobretodo ejecutando cada paso en la forma y fondo adecuados. Desde la forma en como escribimos o preparamos cualquier comunicación, hasta la forma como la comunicamos, sin olvidar cualquier otro punto vital o sensible que pueda facultar al empleado en denunciar errores de forma u fondo que puedan dar al traste una decisión justa pero nula por mal planteada. Así, bien haremos de todos los requisitos y formas que nos pide la ley para actuar en todo caso bajo el amparo de la misma, para eliminar todos los resquicios legales que podamos y para poner el viento a nuestro favor. En todo caso siempre podremos contratar a profesionales al respecto que nos asesorarán adecuadamente sobre cada paso a practicar.

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